El tambaquí: El jardinero invisible de las selvas inundadas
En el corazón de los ríos Amazonas y Orinoco vive un pez que es mucho más que un habitante del agua: es un motor de vida forestal. El tambaquí (Colossoma macropomum) desempeña un papel fundamental en la regeneración de la selva, en especial durante el espectacular fenómeno de los bosques inundados o "várzea".
Una danza perfecta con el ciclo de las lluvias
Cada año, cuando las lluvias desbordan los caudales, el tambaquí se interna en la selva sumergida. Este evento coincide con la temporada en que los árboles dejan caer sus frutos al agua. Aquí es donde comienza la magia: el tambaquí se alimenta de estos frutos, pero en lugar de destruir las semillas, actúa como su custodio y transporte.
Tras digerir la pulpa, el tambaquí expulsa las semillas intactas en diferentes puntos del ecosistema acuático. Cuando las aguas retroceden y el suelo queda nuevamente expuesto, estas semillas —ya "preparadas" por el sistema digestivo del pez— germinan con una vitalidad asombrosa.
Gracias a este incansable "jardinero acuático", la biodiversidad de los ecosistemas ribereños se mantiene viva, demostrando que la salud de la selva depende directamente de la vida que nada en sus ríos.

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