Lectura del paisaje: ¿Qué nos dicen las plantas sobre la tierra que pisamos?
La naturaleza tiene su propio lenguaje para describir lo que ocurre bajo la superficie. La vegetación que crece de forma espontánea no es fruto del azar; funciona como un indicador edáfico, una señal visual que nos revela la riqueza mineral y la estructura física del suelo sin necesidad de excavar.
Dime qué crece y te diré qué suelo tienes
Dependiendo de la especie que domine el terreno, podemos identificar tres tipos de suelos principales:
- Suelos Calcáreos: Si observas abundancia de cardos o amapolas, estás ante un terreno rico en carbonato de calcio. Estas plantas prosperan en ambientes alcalinos donde la cal es la protagonista.

- Suelos Arcillosos: La presencia de juncos es una señal inequívoca de humedad constante. Estos suelos retienen el agua con facilidad y tienen un drenaje lento, creando el entorno perfecto para especies resistentes al encharcamiento.
- Suelos Silíceos: El brezo y el alcornoque son los reyes de los terrenos ácidos y pobres en cal. Su dominio indica una composición química donde la sílice define las reglas del crecimiento.

La importancia de observar el entorno
Entender este código botánico es fundamental para la agricultura y la conservación. Al identificar estas especies, podemos predecir si un suelo es ácido, básico, seco o propenso a inundaciones, permitiéndonos tomar mejores decisiones sobre el uso de la tierra.
Cada planta es, en esencia, una etiqueta natural que nos cuenta la historia geológica del lugar donde ha decidido echar raíces.

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