Del "yo no sabo" al "yo no sé": El fascinante proceso de construir el lenguaje

Escuchar a un niño decir frases como "yo no cabo" o "yo no sabo" no es una señal de descuido, sino un indicador asombroso de inteligencia y aprendizaje activo. Estos errores, lejos de ser simples fallos, demuestran que el cerebro infantil no solo repite lo que escucha, sino que está descifrando y aplicando las reglas gramaticales de forma lógica.

La lógica detrás de la "sobre-regularización"

Este fenómeno se conoce como sobre-regularización. En esta etapa, el niño ha identificado un patrón: la mayoría de los verbos en primera persona terminan en "o" (como cantar-canto o comer-como). Al aplicar esta regla a verbos irregulares como "caber" o "saber", el cerebro produce lógicamente "cabo" y "sabo". Es un signo de que sus conexiones neuronales están trabajando a toda marcha para dar sentido al caos del lenguaje.


Un cerebro en constante construcción

Imagina el cerebro del niño como un conjunto de engranes cognitivos en movimiento. Mientras exploran el mundo, van ajustando estos patrones gramaticales. Con el tiempo y la exposición constante al lenguaje correcto, el niño empieza a notar las excepciones a la regla, pasando gradualmente a las formas correctas: "yo no quepo" y "yo no sé".

Este proceso de aprendizaje es una prueba de que el lenguaje no se hereda de forma estática, sino que se construye pieza por pieza a través de la exploración y la curiosidad.


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