El gigante paciente: La asombrosa longevidad del Saguaro
En las áridas extensiones de Sonora y Arizona, se erige una figura que desafía no solo al calor extremo, sino también al paso del tiempo: el Saguaro (Carnegiea gigantea). Más que una simple planta, este cactus es un monumento vivo a la paciencia y la resiliencia en uno de los climas más exigentes del planeta.
Un crecimiento medido en décadas
Lo más sorprendente de este icono del desierto es su ritmo de vida. Mientras otras especies crecen rápidamente para competir por recursos, el saguaro se toma su tiempo. Un ejemplar puede tardar hasta treinta años en alcanzar apenas un metro de altura. Durante estas primeras décadas, la planta se enfoca en construir una base sólida y raíces profundas, priorizando la supervivencia sobre la estatura.
Testigos de siglos
Esa espera rinde frutos a largo plazo. La longevidad de los saguaros es legendaria; los gigantes que hoy dominan el paisaje de Arizona pueden tener entre 200 y 300 años de edad. Muchos de los cactus que vemos hoy ya estaban allí mucho antes de que se trazaran las fronteras modernas, sirviendo como testigos silenciosos de la historia del desierto.

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