Del cortejo al camuflaje: la muda estacional del pato mandarín
El pato mandarín, originario de Asia Oriental, habita en regiones de China, Japón y Siberia. Es famoso por el llamativo plumaje del macho durante la temporada de apareamiento, con colores vivos y detalles espectaculares que lo hacen inconfundible.
Sin embargo, una vez que termina esa época, el macho cambia de aspecto. Al igual que ocurre con muchas especies de patos, muda sus plumas vistosas y adopta un plumaje más discreto, conocido como “plumaje de eclipse”. Este cambio sucede en verano, cuando también pierde temporalmente las plumas de vuelo, lo que le impide volar y lo hace más vulnerable a los depredadores.
Por eso, el plumaje de eclipse es críptico: tiene colores apagados y se parece mucho al de las hembras, lo que le ayuda a camuflarse mejor en su entorno. Aun así, si se observa con atención, es posible distinguir al macho por algunos detalles: su pico conserva un tono rojo brillante o anaranjado, no tiene la cresta característica del plumaje nupcial, y la franja oscura que cruza su ojo es menos marcada.

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